El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aclaró que el cortisol, comúnmente señalado en redes sociales como responsable del aumento de peso, es en realidad una hormona esencial para el funcionamiento del organismo y no un “villano” como suele difundirse.
La doctora Lourdes Balcázar Hernández, especialista en Endocrinología, explicó que el cortisol cumple funciones fundamentales como la respuesta ante el estrés físico y psicológico, la regulación del metabolismo de grasas, proteínas y carbohidratos, así como el control de la inflamación y el mantenimiento de niveles adecuados de presión arterial.
Asimismo, detalló que esta hormona contribuye al ciclo sueño-vigilia y eleva los niveles de glucosa en sangre para proporcionar energía inmediata en situaciones de demanda.
La especialista advirtió que la información difundida en redes sociales suele ser simplificada o exagerada, al atribuir al cortisol el aumento de peso de manera directa. Precisó que este efecto está más relacionado con el estrés crónico y hábitos poco saludables.
Indicó que cuando una persona vive bajo estrés prolongado, el cortisol puede mantenerse elevado, lo que incrementa el apetito por alimentos calóricos y favorece la acumulación de grasa abdominal, generando riesgos metabólicos como diabetes, inflamación, osteoporosis y debilidad muscular.
Sin embargo, subrayó que el aumento de peso no depende exclusivamente de esta hormona, sino de factores como mala alimentación, sedentarismo, consumo excesivo de alcohol o cafeína, así como la falta de descanso.
Balcázar Hernández explicó que el cortisol sigue un ritmo circadiano: alcanza su punto máximo alrededor de las 8 de la mañana y disminuye por la noche para facilitar el descanso. Por ello, recomendó mantener hábitos saludables como dormir entre 7 y 8 horas, respetar horarios de sueño, realizar actividad física moderada, llevar una alimentación equilibrada y reducir el estrés.
También señaló que personas con trabajos nocturnos, cambios constantes de turno, alto rendimiento físico o con trastornos como ansiedad y depresión son más propensas a desequilibrios en esta hormona.
Entre los signos de alerta destacan el aumento de grasa abdominal, debilidad muscular, acné, enrojecimiento facial, estrías violáceas, crecimiento de vello facial en mujeres y enfermedades como diabetes o hipertensión difíciles de controlar.
El IMSS realiza la medición del cortisol mediante análisis de sangre, estudios de orina y pruebas especializadas en casos donde se sospecha de trastornos como el síndrome de Cushing, relacionado con la producción excesiva de esta hormona.
Finalmente, la especialista reiteró que el cortisol es indispensable para la vida y que el problema radica en su desbalance, por lo que es fundamental adoptar hábitos saludables para mantener su regulación.
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