Colaboración: Elena Martin 

“… Pero que bonito y sabroso bailan el mambo los mexicanos, mueven la cintura y los hombros igualito que los cubanos…”, este pedazo de canción habla de la hermandad entre México y Cuba, que siempre han compartido parte de su música, de esa sabrosura que solo los cubanos saben imprimir en cada paso de baile, en cada estrofa de ese bolero que nos recuerda algún amor y que los mexicanos afinamos con nuestro propio talento.

Una muestra de ello fue la presentación de Enrique Claro, “El Caballero de la Canción” junto con la orquesta Mérida Big Band, bajo la batuta del Mtro. Rainer Pucheux, quienes ofrecieron una noche de swing, mambos y boleros que a muchos “jóvenes de la tercera edad”, presentes en el famoso barrio de Santiago remontaron a esa época de los años treinta y cuarenta.

“Sing, sing, sing”, de Benny Goodman, ejecutada magistralmente por La Mérida Big Band, pusieron a calentar motores a chicos y grandes que se dejaron llevar por los acordes de la orquesta y danzaron como si nadie los viera el “Mambo no. 8”, “Cerezo rosa” y “Mambo No. 5”, del inolvidable “Rey del Mambo”, Dámaso Pérez Prado.

“El Caballero de la Canción” apareció en escena enfundado en un traje obscuro el cual resaltó el porte del interprete, quien inició el recital con dos boleros del inigualable compositor y cantante cubano Benny Moré: “Mi amor fugaz” y “Cómo fue”, que les regaló un respiro a los danzantes y deleito a las parejas que sin duda recordaron su primer amor.

De Rafael Hernández Marín, mejor conocido como “El Jibarito”, Enrique Claro nos entregó “Perfume de Gardenias”, tema que hizo famoso La Sonora Santanera en 1968 y ocho años atrás Virginia López en México, canción que les permitió tirar dos o tres pasos a las parejas presentes que evidentemente disfrutaron la noche.

Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, Benny Moré o El Sonero Mayor de Cuba, como a usted le guste más, compuso en 1951 “Bonito y Sabroso” y que en la 14ª. edición de La Noche Blanca, “El Caballero de la Canción” levantó de nuevo al público para bailar ese rico son montuno.

El tiempo fue cómplice de La Noche Blanca, pues permitió a los asistentes tanto bailar mambo como corear un delicioso bolero en un ambiente de fiesta, diversión y mucha música, pues el público le hizo segunda a Enrique Claro cuando interpretó “Te quedarás”, del autor Alberto Barreto.

Para cerrar con broche de oro, no podía falta un mambo, que por cierto significa conversación con los Dioses, y qué mejor que uno compuesto por dos mexicanos Luis Demetrio y Pablo Beltrán Ruíz en 1953, “Quién será”, esta pieza hizo levantar de su silla hasta el más tímido.

Sin lugar a dudas el Ayuntamiento de Mérida, a través de la Dirección de Cultura, consolida en cada edición este programa probado con éxito en las mejores ciudades de Europa y que la gente espera dos veces año y, tras una pausa de dos años por la pandemia, unas 58 mil personas tomaron la capital yucateca para disfrutar eventos culturales de calidad y una muestra de ello fue el recital ofrecido por la orquesta Mérida Big Band y “El Caballero de la Canción”, Enrique Claro en una festiva Noche Blanca.

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