La riqueza cultural que rodea a los días de finados en Yucatán sigue viva gracias a la tradición oral, elemento central para comprender, transmitir y preservar los saberes que sostienen este patrimonio intangible. Así lo destacó el historiador José Iván Borges Castillo, quien compartió una profunda reflexión al cierre del mes dedicado a los fieles difuntos.
Borges Castillo, presidente de la Unión de Escritores Comunitarios, explicó que la tradición es mucho más que rituales o prácticas recientes: es un entramado de creencias heredadas que permiten a cada generación entender el sentido de estas fechas. Subrayó la diferencia entre celebración y conmemoración, recordando que, desde la perspectiva católica, muchas almas pasan por el purgatorio antes de llegar al cielo, mientras que en el pensamiento maya sincretista todas viajan al mitnal, un lugar donde los buenos descansan y quienes rompieron las normas comunitarias realizan trabajos para redimirse.
El historiador precisó que los relatos orales ayudan a comprender cómo funciona este espacio espiritual y qué tipo de tareas desempeñan ahí las almas consideradas “malas”. De acuerdo con la tradición, todas regresan durante estos días: unas para convivir y otras para descansar tras un año de labores en el más allá.
Durante la charla organizada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), el especialista destacó manifestaciones culturales únicas en comunidades del estado, como las de Xohuayán, Oxkutzcab, donde el 1 y 2 de noviembre se realizan enfrentamientos con pólvora. Una de las explicaciones es que “el diablo está suelto” y la gente debe permanecer en casa, por lo que la detonación de pólvora funge como advertencia colectiva. Esta peculiar tradición ha sido documentada por la antropóloga Flor López Bates y el antropólogo Édgar Santiago Pacheco.
La doctora María Fernanda Apipilhuasco, del CIESAS Peninsular, también ha estudiado la complejidad de los rituales mortuorios en el área maya, como la conocida limpieza de huesos en Pomuch. Subraya que estas prácticas deben abordarse con sensibilidad, evitando convertirlas en espectáculos y priorizando siempre la voz de las comunidades.
En este sentido, Borges Castillo insistió en que el rigor científico y la responsabilidad de quienes investigan evitan tergiversaciones o apropiaciones externas. Propuso impulsar concursos comunitarios y espacios de enseñanza que permitan a niñas, niños y jóvenes comprender a profundidad el significado del día de finados, sin imponer visiones religiosas y fortaleciendo el carácter laico de las escuelas.
Finalmente, destacó que la tradición oral también dignifica a las personas mayores, quienes representan una fuente invaluable de conocimiento. “Poner a los abuelos en el lugar que se merecen, como fuente de saber y experiencias, abona al humanismo puro”, expresó.
El Gobierno del Renacimiento Maya reafirma su interés en preservar estas expresiones vivas, reconociendo que proteger los saberes locales y promover la investigación científica permite fortalecer la identidad yucateca y garantizar que las nuevas generaciones valoren el patrimonio que distingue a la región.

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