Especialistas llaman a detectar a tiempo este hábito infantil
Respirar por la boca durante la infancia puede afectar el desarrollo de los huesos faciales, favorecer dientes chuecos y generar problemas de salud a largo plazo.
Dos de cada diez niños presentan respiración oral
Especialistas señalan que este hábito suele parecer inofensivo. Sin embargo, aproximadamente dos de cada diez niños respiran por la boca de manera habitual.
La respiración nasal favorece un crecimiento saludable
La ortodoncista Fran Medina explicó que respirar por la nariz permite que la lengua permanezca apoyada sobre el paladar durante el crecimiento infantil.
La lengua influye en la formación del maxilar
Esa posición genera una presión natural que favorece el desarrollo adecuado del maxilar superior y una mejor armonía facial y dental.
Respirar por la boca altera el crecimiento facial
Cuando la respiración oral es constante, la lengua pierde su posición correcta y aparecen paladares estrechos, mordidas cruzadas y apiñamiento dental.
También aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias
La nariz filtra, humedece y calienta el aire antes de llegar a los pulmones. La boca no realiza estas funciones protectoras del organismo.
La boca seca favorece más complicaciones
La respiración oral crónica provoca resequedad bucal y puede incrementar la frecuencia de enfermedades de las vías respiratorias en niños y adultos.
La OMS alerta sobre problemas de maloclusión
La Organización Mundial de la Salud estima que entre 60 y 90 por ciento de los escolares presentan algún grado de maloclusión dental.
El pie plano también puede estar relacionado
Especialistas indican que algunos niños modifican su postura para facilitar la entrada de aire, afectando la alineación corporal y los arcos plantares.
La atención debe ser multidisciplinaria
El tratamiento puede involucrar odontopediatras, ortodoncistas, pediatras, otorrinolaringólogos, fisioterapeutas y terapeutas miofuncionales para corregir la causa del problema.
Padres deben identificar señales de alerta
Dormir con la boca abierta, roncar, presentar ojeras, sueño inquieto, cambios posturales o mordidas alteradas requieren valoración médica y odontológica oportuna.




