Mérida, Yucatán.— La literatura como una necesidad vital y no como un simple oficio fue el eje central del conversatorio protagonizado por el escritor yucateco Agustín Monsreal, quien participó en el programa Vidas Literarias organizado por la Secretaría de la Cultura y las Artes, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán.
El autor, recientemente reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2025, sostuvo un ameno diálogo con la periodista Patricia Garma Montes de Oca, en el que reflexionó sobre el impulso creativo que ha marcado su trayectoria como cuentista.
Previo al encuentro, la titular de la dependencia cultural, Patricia Martín Briceño, subrayó la relevancia de la obra de Monsreal, destacando que su postulación al galardón fue resultado de un trabajo conjunto respaldado por instituciones como la Universidad Autónoma de Yucatán y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Durante su intervención, Monsreal expresó que recibir este reconocimiento lo llevó a realizar una profunda revisión de su vida y su trayectoria, un ejercicio que le permitió reconectar con los momentos decisivos que definieron su vocación literaria.
En el conversatorio, enfatizó que la escritura no debe entenderse como una práctica mecánica, sino como un destino inevitable que surge de una necesidad interna. En sus palabras, se trata de un acto que no puede detenerse, una forma esencial de existir.
Asimismo, planteó una distinción fundamental entre escribir y hacer literatura. Señaló que, mientras cualquiera puede redactar, la literatura implica la creación de personajes sólidos, capaces de enfrentar conflictos universales como el amor, el miedo, el paso del tiempo o la muerte.
“Lo importante no es lo que sucede, sino quién lo vive”, afirmó, al destacar que el personaje constituye el núcleo de toda narración significativa.
El autor también abordó su proceso estilístico, caracterizado por la búsqueda constante de la palabra precisa, aquella que trascienda lo superficial y logre transmitir profundidad. Esta inquietud se reflejó en su capacidad para crear neologismos, los cuales compartió con el público, generando un ambiente de complicidad, admiración y entusiasmo entre las y los asistentes.
Finalmente, aunque rechazó asumirse como una figura dominante en el ámbito literario, Monsreal manifestó su confianza en que su legado permanecerá en sus lectores, así como en las nuevas generaciones de escritoras y escritores que ha contribuido a formar.

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