El IMSS Yucatán emitió una serie de recomendaciones para prevenir daños a la salud derivados del consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos procesados, especialmente entre menores de edad y personas con enfermedades crónicas como Diabetes e Hipertensión.
La especialista en Nutrición y Dietética del Instituto, Cecilia Parra Lara, explicó que el consumo habitual de refrescos, jugos azucarados, bebidas energéticas, frituras, embutidos y galletas puede derivar en obesidad, hígado graso, caries dental e incluso enfermedades del corazón, debido a su alto contenido de sodio, grasas, conservadores y azúcares.
El Instituto Mexicano del Seguro Social exhortó a reforzar desde edades tempranas los planes de alimentación saludable. Recordó que en las Unidades de Medicina Familiar y hospitales se cuenta con áreas de Nutrición donde el personal brinda orientación preventiva, educación alimentaria y enseñanzas sobre el uso correcto del Plato del Bien Comer, herramienta que ayuda a distribuir adecuadamente los grupos de alimentos en cada etapa de la vida.
Además de promover una alimentación completa, equilibrada, inocua, suficiente y variada, el personal de Nutrición realiza evaluaciones, mediciones de peso y talla, así como planes alimentarios personalizados para quienes padecen enfermedades crónicas o se encuentran hospitalizados.
La población derechohabiente también puede solicitar materiales informativos como la Cartera de Alimentación Saludable y Actividad Física y la Guía para la alimentación saludable de niñas y niños, donde se ofrecen consejos, menús intercambiables, información sobre daños de los ultraprocesados y sugerencias de loncheras saludables.
Entre las recomendaciones generales destacan: evitar ayunos prolongados, realizar tres comidas completas con refrigerios saludables, hacer al menos 30 minutos de actividad física diaria, beber agua natural, elegir carnes blancas y reducir el consumo de carnes rojas, así como preferir métodos de cocción asados, horneados o hervidos.
El IMSS recordó la importancia de acudir por lo menos una vez al año a un chequeo médico preventivo en los Módulos PrevenIMSS o áreas de Nutrición de las Unidades de Medicina Familiar.

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