Con el objetivo de fomentar una convivencia responsable entre la población y la vida silvestre, la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), en coordinación con la Asociación Aak Kuxtal, el ejido de Sisal y el Ayuntamiento de Hunucmá, realizó la tercera edición del Taller de Manejo de Cocodrilos en el puerto de Sisal, actividad que marcó el cierre del ciclo formativo 2025.
El taller reunió a cerca de 35 participantes, entre estudiantes, habitantes de la comunidad, prestadores de servicios turísticos y personal de Protección Civil municipal, quienes recibieron capacitación teórica y práctica para actuar de forma segura ante avistamientos de cocodrilos, sin poner en riesgo a las personas ni afectar a la fauna.
Durante la jornada se abordaron temas relacionados con la biología, anatomía y comportamiento de los cocodrilos, así como protocolos de identificación, prevención y actuación, medidas de seguridad y el uso adecuado de herramientas para su manejo, priorizando la protección de los ejemplares y de la población.
El jefe del Departamento de Conservación Ambiental de la SDS, Jorge Armando Novelo López, destacó que estas acciones buscan modificar la percepción negativa que suele existir sobre esta especie. Señaló que los cocodrilos forman parte natural de los ecosistemas costeros y son fundamentales para el equilibrio ecológico, por lo que la capacitación permite una coexistencia informada entre la sociedad y la naturaleza.
Asimismo, subrayó que en comunidades como Sisal, donde el turismo es una actividad relevante, los cocodrilos también representan un atractivo natural, por lo que se impulsa un aprovechamiento no extractivo que garantice poblaciones sanas y un equilibrio ambiental.
Por su parte, la presidenta de la Asociación Civil Aak Kuxtal, Protección de Vida Silvestre, Lizbeth Victoria Cob Hernández, resaltó la importancia de llevar este tipo de cursos a las comunidades costeras, ya que los avistamientos son frecuentes y el conocimiento adecuado evita reacciones que puedan poner en riesgo tanto a las personas como a los animales.
Finalmente, coincidió en que el conocimiento es la base de la conservación, al permitir comprender que las comunidades y la fauna comparten el mismo hábitat, promoviendo decisiones más responsables y una mejor convivencia.

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