Ciudad de México, 5 de julio de 2025. — Ayudar a recuperar la movilidad, facilitar la comunicación y traducirlo en una mejor calidad de vida es el compromiso diario de más de mil 550 terapistas físicos, ocupacionales y fonoaudiólogos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en todo el país.
En el marco del Día del Personal Terapista Físico, Ocupacional y Fonoaudiológico, que se conmemora este 5 de julio, el IMSS reconoció el trabajo de estos profesionales de la salud, cuya labor impacta directamente en la funcionalidad e independencia de los pacientes en rehabilitación.
Heidini Brenda Sánchez Hernández, coordinadora de Programas de la División de Unidades y Servicios de Rehabilitación del IMSS, detalló que los terapistas ejecutan los tratamientos prescritos por el personal médico especializado, enfocados en alcanzar el nivel máximo de funcionalidad del derechohabiente.
Actualmente, el IMSS cuenta con 180 áreas de rehabilitación distribuidas en los tres niveles de atención, donde en 2024 se ofrecieron más de 9 millones 10 mil intervenciones terapéuticas, casi igualando las 9 millones 225 mil realizadas en 2023.
Los terapistas físicos emplean técnicas como electroterapia, mecanoterapia, hidroterapia, masoterapia y aplicación de láser, buscando la recuperación funcional del paciente. Esta atención no solo es útil para personas con discapacidad, sino también como herramienta de prevención, readaptación y mejora del equilibrio músculo-esquelético.
Por su parte, los terapistas ocupacionales guían al paciente en el uso práctico de sus capacidades físicas, ayudándole a recuperar autonomía en actividades básicas como bañarse, vestirse, preparar alimentos o tomar el transporte público.
En el área de fonoaudiología, el trabajo se enfoca en superar barreras comunicativas, brindando a pacientes con dificultades —ya sea congénitas, por lesiones o por eventos neurológicos— estrategias para expresarse de forma oral o escrita, y así lograr una interacción más fluida con su entorno.
“El objetivo es que el tratamiento tenga un impacto real en la vida del paciente. Que pueda volver a realizar sus actividades diarias con autonomía y confianza”, señaló Sánchez Hernández.
La especialista subrayó que cada plan de atención es individualizado y se diseña a partir de una evaluación de las capacidades del paciente, estableciendo objetivos claros en cualquiera de las tres áreas terapéuticas.

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