• La Ingeniero Agrónomo Zonal de Prunesco, asesora frutícola en ciruelo D’Agen y miembro del Comité Técnico de Chileprunes, Rosario Larraín, entrega su mirada desde el huerto.

 

En Chile, hace unas semanas ha comenzado el periodo de desarrollo o llenado de fruto, lo que es válido para diversos productos de exportación chilenos, y por supuesto, también para el ciruelo D’Agen, que luego de un proceso de secado se ofrece como ciruela deshidratada a más de 70 países en el mundo.

Y hasta ahora se marcha bien. Esto, tras una floración normal, no tan abundante como la del año pasado en donde hubo una mayor oferta de flores, pero con temperaturas templadas que para el ciruelo son benéficas, indica la Ingeniero Agrónomo Zonal de Prunesco y miembro del Comité Técnico de Chileprunes, Rosario Larraín.

Dependiendo de la zona, hasta los primeros días de noviembre, se trabajó la etapa de raleo en Chile, en donde se concluye que no más allá del 15 a 20% de los huertos debieron ser raleados, con árboles que venían con 6.000 – 7.000 frutos para dejarlos en torno a 3.000 a 4.000. “Hay años en donde los huertos se encuentran con 10 o 12 mil frutos por árbol, lo cual nos ha obligado a ralear más del 50% de la carga frutal. Esta temporada los raleos fueron más moderados ya que el número de frutos cuajados no era tan elevado”, señala Rosario Larraín, aunque aclara:

“El ideal de producción para un huerto, es la máxima carga posible que le permita obtener un determinado calibre, de acuerdo con su potencial productivo, su estado fitosanitario y nutricional, el tipo de maderas que lo compongan y el manejo en general. Todo lo anterior, sumado a las condiciones comerciales de cada temporada, nos permite definir en la poda la cantidad de dardos adecuada para cada árbol”.

En efecto, a algunos huertos se les puede dejar 2.500 frutos, a otros, 3.500 o 4.000 para que entregue la producción esperada.

La actual, en definitiva, ha sido una buena temporada, expresa. Ralear un 15-20% es una cantidad moderada, mientras que un 70% de los huertos en la zona de Colchagua (donde está la mayor parte del cultivo de ciruelas D’Agen en Chile), están con cargas normales, de acuerdo con el potencial que tienen y solo un 5% podrían estar arrastrando una floración más pobre y una carga baja en relación con su potencial, pero eso pasa en cuarteles plenamente identificados.

“Se ve una carga un poco menor que la del año pasado, pero con mejores calibres. La fruta está creciendo muy bien”, indica la experta de Prunesco.

La primera quincena de noviembre se han producido lluvias sorpresivas en la zona centro de Chile, incluyendo la zona de Colchagua. ¿Esto no afecta al fruto? “Esta lluvia no produce inconvenientes, pues actualmente tenemos fruta verde sin concentración de azúcares. La que asusta más es la lluvia entre floración y cuaja, pues lava el polen, y tras ella, podrían eventualmente venir heladas. También es muy problemática la lluvia que se produce de fines de diciembre en adelante, cuando se tiene una fruta más madura que puede sufrir partidura.  Además, mientras más cerca de la cosecha, peor, pues la fruta se seca en canchas de secado, las cuales deben estar evidentemente secas, de lo contrario aumenta la probabilidad de generar hongos en el fruto”.

En Chile, en un periodo normal, la cosecha de la ciruela deshidratada parte entre el 5 y 8 de febrero.

La maratón es larga. Aun no se puede cantar victoria. Pero hasta ahora todo marcha bien: Fue positivo el periodo de floración y las precipitaciones, los campos han estado con humedades óptimas en los suelos, la poda contó con abundante mano de obra, no hubo heladas importantes, pero sí importante acumulación de horas de frío, y el clima también acompañó en el periodo de cuaja.

  Característica de Prunesco

Prunesco, nacida en 1941, es la mayor exportadora de ciruelas deshidratadas de Chile, contando con el 20% de participación de mercado.

Fundada en 1941 por un grupo de productores que buscaba mejores condiciones para exportar sus productos, la compañía se ha convertido hoy en la más grande de Chile, líder en América Latina y una de las tres más importantes de la industria a nivel mundial, llegando así a más de 50 mercados en los cinco continentes.

Cuenta con más de 100 productores de diversos tamaños, con superficies que van desde 3 hectáreas a otros con alrededor de 270, sumando en total más de 3.500 hectáreas.

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