• COFEPRIS pretende prohibir la exhibición de productos legales, como las cajetillas de cigarros, en  los puntos de venta del país.

Su implementación podría tener consecuencias catastróficas para los  dueños y trabajadores de los pequeños comercios en un contexto de alta inflación, disminución del consumo y bajo crecimiento económico.

Como dijo el Presidente: #ProhibidoProhibir!

Vender productos legales a escondidas pone en riesgo a 1.2 millones de pequeños comercios y a sus 2 millones de empleos en todo el país al igual que el sustento de nuestras familias.

Los pequeños comerciantes le decimos a la COFEPRIS: Déjenos trabajar a la luz de la legalidad.

¡Que se escondan los rateros, no el  pueblo que trabaja!

A ESCONDIDAS, ¡NO! 

 Ciudad de México a 31 de Octubre, 2022.- En sintonía con la postura presidencial expresada en noviembre del 2020, al dejar en claro que en nuestro país lo único que está prohibido es “prohibir” y, menos aún, prohibir la comercialización de productos legales, ya que el espíritu, la intencionalidad oculta de la COFEPRIS, al buscar decretar la NO exhibición en los puntos de venta de las cajetillas de cigarros, no es otra cosa que el errado y desesperado estrabismo de pretender, con la NO exhibición de la mercancía, la cancelación de la demanda, esta miopía de los directivos del sector salud nos habla de lo distante y alejados que están de la realidad del mercado mexicano.

¿Por qué decimos esto? Porque el ocultamiento de la mercancía no cancelará la demanda, antes, al contrario, la catapulta, ya que lo que se prohíbe al final del día se promueve. “El que no enseña no vende. El que no vende, quiebra”, enfatizó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

La prohibición nos recuerda el oscurantismo medieval, autoritario y obsceno que pretendió sumergir a la humanidad en las tenebras de la ignorancia sin conseguirlo. Así, con esta presunta medida de esconder mercancía legal para la venta, lo único que se va a conseguir, les debe de quedar claro a las autoridades sanitarias, es que se promuevan, es decir, fortalecerán el mercado informal de la venta de cigarros de contrabando, piratas.

A río revuelto, quien saldrá ganando de todo esto es el mercado negro del cigarro y los grandes perdedores serán 1 millón de pequeños comercios del país al ver cancelado hasta un 25% de su ticket mensual al perder las ventas directas e indirectas que genera la comercialización del cigarro.

Perderán también los consumidores que, al dirigir su compra al mercado negro, seguro terminarán dándole gato por liebre y pondrán en un mayor riesgo su salud.

En qué cabeza cabe proponer una medida en donde se ponen en riesgo miles de empleos del pequeño comercio, la economía y salud del consumidor, la hacienda pública al incrementarse la evasión fiscal, la seguridad pública, ya que facilita las finanzas de las pandillas con la venta de cigarro piratas, caja chica que solventa la nómina de sus ejércitos que azotan la seguridad pública del país.

Sin dejar de mencionar que la tan anhelada reactivación económica no ha logrado cuajar, ya que el flagelo de la inflación no deja de lapidar la economía popular del país en esta era postpandemia.

Por el ángulo que se vea, es una mala idea pretender anteponer un decreto reglamentario a una ley general, hacerlo constituye una acción anticonstitucional, por lo que de facto dicho decreto nacería como letra muerta. Por todas estas razones, la sentencia presidencial adquiere un valor monumental en estos momentos: en México lo único que está prohibido es prohibir.

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