Mérida, Yucatán, a 31 de agosto de 2022.- “El ganar este premio, me ayuda a fortalecer mis valores y principios, seguir siendo respetuoso con las personas, porque de eso se trata, de regresar a la sociedad lo que hoy estamos recibiendo”, externó Leovigildo Bernardo Tuyub Collí, recipiendario de la Medalla al Mérito Universitario “Felipe Carillo Puerto” 2022 en la categoría de Trabajador Manual.  

Fue un 4 de mayo de 1995, hace 27 años, cuando Leovigildo comenzó a trabajar en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), específicamente en la Escuela Preparatoria Dos como peón, lo que, de alguna manera, fue un aliciente para superarse y poder cumplir todas sus metas.  

“Por necesidad tuve que dejar de estudiar, en 1995 llegué a la Preparatoria Dos, empecé como peón, al principio pensé que no podría concluir mis estudios, pero luego me di cuenta de que dentro de los beneficios que como empleado tengo, están el poder continuar estudiando, así que me puse a investigar, empecé los trámites y pude ingresar a la Facultad de Antropología a la Licenciatura en Historia”, narró.  

Durante varios años combinó trabajo y estudios, pues él tenía claro su objetivo de concluir una carrera. Al paso del tiempo, llegó un punto en el que los maestros de la Preparatoria Dos, donde continuó desempeñándose como Auxiliar de Limpieza, le ofrecieron dar clases de Historia; sin embargo, él se negó porque consideró que la docencia requería de mucho esfuerzo.

Aunque recuerda con gusto, que sí deseaba ser maestro, pero debía terminar su carrera para poder hacerlo, de manera que continuó hasta presentar su tesis sobre la comunidad que lo vio nacer y crecer, la comisaría de Molas, ubicada al sur de la ciudad de Mérida, con lo que obtuvo el grado de licenciado en Historia.

“Escribí una tesis llamada ‘La reconstrucción Histórica del pueblo de Molas’, con ella me recibí de licenciado y siento mucho orgullo en ver que ahora estudiantes de otras carreras la consultan y la citan, además de que los niños del pueblo también la han leído”, detalló.

Una vez concluida esa etapa, Leovigildo regresó a las aulas entre los años 2003 y 2010, pero ahora como maestro de Maya, una lengua que, asegura, aprendió con el tiempo a pesar de que sus papás siempre le hablaban en español. Fueron varias generaciones de estudiantes de las escuelas Preparatoria Uno y Dos quienes tomaron clases con él, logrando un total de seis grupos.

Entre sus logros, también se cuenta que ha publicado en la prensa local textos como “Tixhualatún y sus Artesanías”, así como “Xtab, Xtabay y Xtabentún”; y a través de la editorial Trillas publicó los cuentos “El tigre y la Escarabaja” y “Pancho y Nicolás”, entre otros.

“Hoy trabajo como velador, siempre en la Prepa Dos, pero eso no me hace ajeno a la comunidad estudiantil y académica, sigo siendo parte de los cambios de generaciones, de planes de estudios, las modificaciones físicas que tiene la escuela, y si puedo, sigo compartiendo lo que sé, lo que conozco, porque es una forma de regresar a la Universidad todo lo que ha hecho por mí”, finalizó.

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