Mérida. – Empresarios representantes de sectores de la industria de eventos sociales urgieron al Gobierno del Estado a definir su situación y a darles certeza de la reanudación en la operación de sus negocios durante la presente contingencia sanitaria en la que, estiman, han perdido alrededor de mil 500 millones de pesos y están a un mes de quebrar, cerrar sus negocios, con el consecuente impacto para miles de yucatecos al quedar desempleados.

En conferencia de prensa este día, el representante de los salones de eventos y banquetes, Alejandro Camino Escalante, su par de Turismo de Romance, Badel Gómez Nechar; el de Haciendas y Recintos de Bodas, Ángel Espinosa Ojeda; de banquetes, Adolfo Maldonado Peniche, y de producción audiovisual, Dianella Reyes Cardeña, pidieron el apoyo del ejecutivo estatal y una fecha, definitiva, para poder reanudar sus actividades.

Por su lado, Camino Escalante recordó que desde el mes pasado (21 de diciembre) entregaron al Ejecutivo Estatal una carta compromiso y solicitud de reactivación de sus negocios en la que asumieron la responsabilidad de cumplir con una serie de medidas que garanticen un Evento Seguro, libre de riesgos sanitarios para los asistentes.

Empero, lamentó, hasta ahora no han tenido una respuesta, lo que los mantiene al borde del precipicio empresarial y, en concreto, a un mes del cierre, con lo que ello representa para empleados suyos y de los proveedores que colaboran en estos proyectos.

Estimó que, en total, la pérdida que acumulan en estos 10 meses de la pandemia fluctúa entre los mil 200 y mil 500 millones de pesos, que día a día aumenta por tener que pagar sueldos y obligaciones impositivas, además de la falta de ingreso que registran desde marzo de 2020, cuando inició la contingencia. Estos montos estimados involucran varios rubros como hotelería, transportadoras, restaurantes, agencias de viajes, haciendas, salones de eventos, proveedores de mobiliario, banquetes, floristas, decoradores, diseñadores de modas, tiendas y alquiler de vestimenta, salones de belleza, ballet parking, djs, grupos, empresas de audio e iluminación, agencias organizadoras, reposteros, chefs, carpas y tarimas entre otros muchos necesarios para llevar a cabo estas actividades.

Agregó que en esa carta compromiso solicitaban la reapertura a partir del 12 de febrero venidero, aunque ahora estarían conformes con hacerlo desde el 20 de ese mismo próximo mes o, incluso, el 1 de marzo, para poder subsistir y evitar el cierre que sería irreversible por las condiciones en las que ya se encuentra el sector.

Dejó en claro también que las fiestas no son responsables de los contagios que pudieran darse, sobre todo si son organizadas bajo los protocolos que ellos mismos han elaborado y que les representan un alto compromiso y complejidad que están dispuestos a asumir, para ofrecer sus servicios de forma viable y sanitariamente segura, un Evento Seguro.

En contraste, señaló a otros rubros que ya prestan servicios sin el nivel compromiso sanitario que ellos ya dieron a conocer a las autoridades del Gobierno de Yucatán.

Al asegurar que su demanda carece de tintes partidistas o políticos, Camino Escalante, dijo que miembros de ese gremio ya comenzaron incluso a ofrecer y vender su equipamiento, pues ya no pueden sostenerse en la actividad precisamente por la carencia de oportunidades para ejercerla.

También reiteró la garantía que ofrecer Eventos Seguros para los participantes por los estrictos protocolos que han diseñado y que son requisito para que ellos puedan aceptar otorgar sus servicios.

A su vez, Gómez Nechar dijo que en este lapso han dejado de atender 230 bodas contratadas desde el exterior, ya sea desde el extranjero o a nivel nacional, lo que, en conjunto con otros eventos locales, les ha representado alrededor de 787 millones pesos que han dejado de percibir los diferentes rubros relacionados con la actividad de bodas destino.

Enfática, coincidió con Camino Escalante en que es necesario tener certeza en cuanto a una fecha para reanudar la actividad del sector, pues los eventos requieren una organización, sujeta a programación para todos los detalles inherentes a las bodas, reuniones, convenciones o el evento que fuere.

Explicó que por ese detalle, por la falta de una fecha, han perdido muchos eventos que se han ido a otros estados, como Campeche, Quintan Roo, o a otras partes del país, pues ante la incertidumbre, no pueden garantizar un día en específico, lo que los tiene ya en plena picada empresarial y económica, a ellos, a sus empleados y a su proveeduría.

“Se están yendo, porque aquí no hay apoyo y es dinero que Yucatán deja de percibir; tardamos mucho en situar al estado como un destino “Premium” y por esta incertidumbre lo estamos perdiendo.

“Necesitamos el apoyo de nuestras autoridades para volver a ser ese destino “Premium”, urgió la empresaria, especializada en la organización y planeación de bodas.

Por su lado, Maldonado Peniche, pidió al Gobierno de Yucatán “piso parejo”, en referencia a otros rubros que ya iniciaron actividades y al igual que sus compañeros en el presídium, resaltó la necesidad de tener certidumbre en fechas, para “poder programar”.

“Hay que movilizar a muchas áreas y para ello es necesario programar”, insistió el empresario, quien dio como una opción, para evitar eventuales contagios del virus que causa la COVID-19, organizar sus eventos en sitios abiertos.

“Pedimos la oportunidad de trabajar y si nos la dan y no cumplimos, pues entonces que nos cierren”, aceptó Maldonado Peniche.

En tanto, Reyes Cardeña dijo que están dando “un grito de auxilio” al Gobierno del Estado, pues “ya no podemos más”.

Aseguró que ante la falta de actividad y, por consiguiente, de ingreso, han tenido que disponer de sus propios recursos para poder sostener sus negocios, lo que ya están a punto de no poder hacer

con todas las implicaciones que ello representaría no solo para ellos y sus familias, sino para las de muchas otras personas vinculadas a este sector económico.

Visiblemente preocupada la empresaria del ramo de la producción audiovisual reconoció que han tenido que seguir pagando a empleados, así como asumiendo gastos impositivos que han socavado no sólo sus finanzas, sino incluso ya su patrimonio propio.

Por ello, explicó, ese llamado de ayuda y comprensión hacia ellos por parte de las autoridades yucatecas.

Asimismo, Espinosa Ojeda explicó que a diferencia de otras actividades en las que las aglomeraciones son inherentes, ellos sí tienen la capacidad y procesos para controlarlas y no sólo reducir, sino evitar la posibilidad de contagios masivos.

Indicó, a manera de ejemplo que, un restaurante tiene un espacio definido que no puede alterarse y que, en contraste, el sector de eventos, reuniones, bodas y convenciones sí tiene posibilidades de utilizar o acceder a espacios dependiendo de la concentración programada de personas que vayan a asistir.

Así, pueden tener espacios grandes, o no tanto, según el número de personas que sepan ellos que van a asistir, o incluso sitios abiertos, como las mismas haciendas, todo ello con los protocolos y medidas estrictas expuestas por Alejandro Camino Escalante.

Finalmente, el propio Camino Escalante propuso como alternativa realizar eventos al aire libre en las playas de Yucatán, a cielo abierto y con una mayor ventilación y con mayor posibilidad de tener espacios amplios que eviten una eventual circulación y mayor posibilidad de transmisión del patógeno que causa la COVID-19.

De manera adicional, que esos mismos eventos tengan una menor duración y una serie de reglas de convivencia entre los participantes o invitados que permitan cumplir con los objetivos de sanidad actuales.

En todo respetuoso, pero sí apremiante, remató: “No somos nadie para pedirle al Gobierno del Estado que nos permita operar el día de mañana, pero sí necesitamos certeza”, concluyó al reiterar que la fecha del 20 de febrero sería muy buena para ellos, o a más tardar, la del 1 de marzo.

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